Editorial y mensaje de la directora

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Cómo y por qué nació este número dedicado al cuidarse

Este número de El Sol nació de nuestra última reunión editorial, una noche fría y lluviosa a fines de junio, al pico de la pandemia de la Gripe A. Pensé que nadie saldría de su casa, dadas las indicaciones de no juntarse en lugares cerrados, pero para mi grata sorpresa se reunió un grupo de personas de gran sensibilidad y charlamos un largo rato sobre la atmósfera extraña que se veía en las calles de Buenos Aires en ese momento.
Una de las ideas que surgió fue cómo el miedo —a la enfermedad, a la inseguridad, a la crisis— produce el aislamiento individual, y por ende cómo debilita esa invisible red de conexión y contención que llamamos “comunidad”. Algunos mencionaron que en San Telmo se notaban menos los extremos de la gripe (barbijos y carteles ofreciendo alcohol en gel en cada esquina) que en otros barrios, tal vez porque el contacto con otros vence más el miedo aquí, en veredas donde uno siempre se cruza con algún conocido y no deja de reconocer esa conexión, aunque sea sólo con una sonrisa y el saludo cotidiano.
Otra idea que salió fue cómo los medios de comunicación exacerban el miedo hasta producir un ambiente de paranoia que tal vez sobrepasa la realidad de la situación. No es para decir que los medios mienten, sino que la comunicación mediática crea un fuerte clima psicológico que se reproduce en las palabras y acciones de la gente. Cenas y citas canceladas, funciones suspendidas, menos vida fuera del ámbito privado, menos uso de los espacios públicos y compartidos. Y ese tejido de conexión humana, ya tan frágil hoy día, se debilita más aún.
Entonces decidimos que este periódico podría expresar algunas ideas para contrarrestar la inducción a alejarse, desconfiar y resguardar, que se difunde con tanta insistencia en otros medios. No para desvalorizarlos, sino para reforzar la otra cara de la moneda: que confiarnos, encontrarnos, apoyarnos y —en las palabras de un colaborador— “envecinarnos” es otra manera de atravesar los tiempos difíciles en que nos encontramos.
Así que este número está dedicado a la cuestión de cómo cuidarnos. Tanto en el nivel individual como en el social. Cómo cuidar nuestro cuerpo, nuestros vínculos, nuestro barrio. La construcción colectiva que en tiempos de tranquilidad y prosperidad se conserva con mayor facilidad, es algo que también se puede construir conscientemente. Ahora más que nunca es importante que nos comprometamos a vigilar, proteger y valorar este recurso único que gozamos en San Telmo: una comunidad íntima, diversa, y resistente.
Quiero agradecer a los que pusieron su pensamiento original y sincero en la producción de este número. Y quiero también invitar a todos nuestros lectores a la próxima reunión editorial de El Sol para plasmar, juntos, una política cultural y comunitaria en los números siguientes.
—Catherine Mariko Black, directora y editora

Reunión editorial abierta a la comunidad
Fecha: lunes 31 de agosto
Horario: 19 a 20
Lugar: Librería Fedro, Carlos Calvo 578 (entre Perú y Bolívar)

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